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1º mayo 2021: ¡Reformas laborales. NO! Trabajar menos para trabajar todas.

El año pasado vivimos un 1 de Mayo en confinamiento y quisieron limitar nuestra acción reivindicativa. A lo largo de este año hemos continuado estando en las calles y hemos hecho frente a los ataques que estamos padeciendo como clase trabajadora.

Llevamos años arrastrando las consecuencias de dos reformas laborales, que lejos de solucionar los problemas de empleo, se han demostrado solo una artimaña del sistema capitalista para reducir salarios, agravando la precarización y privatizando lo público para obtener más beneficios.

 Estas reformas, desarrolladas por las dos patas del bipartidismo, dan sentido al slogan “PSOE y PP, la misma mierda es” al igual que el resto de partidos políticos que demuestra que la solución a nuestros problemas no los podemos dejar en manos de la clase política que está al servicio del capital. Han materializado una diversidad de contratos absurda, un abaratamiento de los despidos bajo la excusa de fomentar el empleo (que lo único que ha conseguido son condiciones cada vez más esclavas), una reducción de los sueldos y una inestabilidad laboral tremenda. Llegando actualmente a un nivel de precarización que nunca hubiéramos imaginado: la juventud que entra en el mercado laboral se enfrenta a una temporalidad inadmisible, a una explotación permanente, mientras nos alargan la edad de jubilación y los años cotizados para poder acceder a ella.

Además, se acerca el momento que venimos alertando, que tras el fin del estado de alarma y el plazo de aplicación de los ERTES, muchos de éstos se convertirán directamente en EREs, o sea en DESPIDOS. Tendremos que estar atentas para luchar y detener esta futura sangría laboral.

El empobrecimiento general de miles de trabajadoras y trabajadores está generando una sociedad cada vez más desigual. Una cuarta parte de la población catalana en edad de trabajar (24,2%) se encuentra en situación de riesgo de pobreza o exclusión social. Actualmente en Barcelona casi 150.000 personas viven en hogares sin ingresos laborales, y más de la mitad son mujeres. Por contra, cada año se hacen cientos de miles de hores extraordinarias, en la gran majoria sin ser remuneradas y, de nuevo, somos las mujeres las más afectadas.

A lo que hay que sumar los miles de desahucios ejecutados durante estos últimos años, que ahora se dispararan una vez se levanten las escasas restricciones del estado de alarma.

Vemos cada dia como pisotean nuestras vidas, aplicando leyes que protegen a ricos y poderosos y mandándonos a sus esbirros, sean policías o fascistas disfrazados, para echarnos de nuestros espacios y de nuestras casas, atropellos continuos a los DDHH, leyes mordaza, … La pandemia ha generado una situación intolerable de control social mediante una militarización de la sociedad con el estado de alarma, un toque de queda nocturno o los confinamientos geográficos que impiden una libertad de movimientos y las libertades, tanto individuales como colectivas. Nos reprimen en las calles y nos persiguen en nuestras legítimas acciones, ya sea de protesta o de acción directa para ejercer nuestro derecho a una vida digna.

El auge de la extrema derecha, el hostigamiento a persones refugiadas y migrantes y el racismo incrustado, la violencia institucional y estructural hacia las persones vulnerables, el patriarcado latente que amenaza nuestras vidas, el colapso programado a base de recortes sempiternos del sistema público (especialmente Sanidad, Educación y Servicios Sociales)…El capitalismo en su fase más salvaje y agónica sigue poniendo con absoluta impunidad el interés económico por delante de nuestras vidas, nuestros derechos y la supervivencia del planeta, protegiendo sus intereses privados por encima de las necesidades de la gran mayoría.

Estamos inmersas en tiempos convulsos y difíciles, en los que se disfraza de indiferencia un enorme control social y tecnológico, tiempos donde los intereses de las élites tratarán de imponerse nuevamente a la clase trabajadora. No podemos permitir que la crisis la paguemos, una vez más, las de siempre. Porque sería intolerable que permitiéramos un nuevo rescate a las entidades financieras, mientras las condiciones de vida de la clase obrera se siguen degradando a velocidad de vértigo.

A pesar de todo ello, seguimos defendiendo que la única manera de sobrevivir es la autoorganización, la solidaridad con nuestras compañeras y compañeros, generando alternativas, acción directa y por supuesto, ¡tomando la iniciativa de nuestras propias vidas y decisiones!

Este año, el 1º de mayo, volvemos a la calle a exigir el reparto del trabajo y de la riqueza, a reivindicar la lucha y la solidaridad como el único camino para garantizar nuestros derechos, tanto laborales como sociales:

.- Un trabajo digno, con unas condiciones laborales que nos permitan vivir y llegar a fin de mes;

.- Una jornada laboral que posibilite la conciliación del trabajo con la vida;

.- Salarios y prestaciones sociales suficientes, a través de empleo y la Renta Básica de la Iguales;

.- Unas pensiones adecuadas y una edad de jubilación más temprana, que nos posibiliten y garanticen sobrevivir, y permitiendo a la gente joven empezar a trabajar.

Una vez más reivindicamos una reducción de la jornada de trabajo para que podamos trabajar todas las personas, una eliminación de las horas extraordinarias por ser insolidarias y fraudulentas, y reclamamos la implantación YA de la REBIs (Renta Básica de las Iguales) como mecanismo de redistribución de la riqueza y forma de lograr una vida digna sin depender de la esclavitud que representan unos sueldos de miseria.

Viva el 1 de mayo

Viva la lucha de la clase obrera

Viva la CGT

https://www.cgtbarcelona.org/wp-content/uploads/2021/04/Manifiesto-1o-mayo-Barcelona.pdf

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